Por Dr. Ricardo Blanco Alonso, Jefe de Servicio de Reumatología. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.
Introducción: Más allá del dolor articular
Cuando se mencionan enfermedades reumáticas como la artritis, la atención se centra casi siempre en el dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones. Es la manifestación más visible de estas patologías. Sin embargo, estas condiciones pueden afectar a partes del cuerpo que parecen no tener relación directa, como los ojos. Este artículo se adentra en el mundo de la inflamación ocular asociada a las enfermedades reumáticas para presentar cuatro revelaciones clave. Este conocimiento es vital para la autogestión de la salud y para defender el bienestar visual.
1. La sorprendente fragilidad del ojo frente a una articulación
La evidencia es clara: el ojo es significativamente más frágil que una articulación ante un proceso inflamatorio. Según la perspectiva del Dr. Stephen Foster, experto mundial en uveítis, cuando la úvea del ojo se inflama, el proceso de destrucción de los tejidos puede comenzar en cuestión de incluso horas. Esta fragilidad extrema es la razón por la que el control de la inflamación ocular debe ser muy rápido e intenso. La máxima de los especialistas en reumatología «la misión es la remisión» se vuelve aún más urgente para los especialistas en oftalmología. Este es un cambio de perspectiva crucial para cualquier persona que viva con una enfermedad reumática: la salud de los ojos requiere una vigilancia y una acción inmediatas.
2. El peligro del «ojo blanco»: La uveítis que no avisa
No toda la inflamación ocular se manifiesta con un ojo rojo y doloroso. Las uveítis posteriores e intermedias no suelen producirlo. Pero, en las uveítis anteriores existen dos patrones principales muy diferentes que es fundamental conocer.
- Espondiloartritis: Generalmente provoca una uveítis aguda que se presenta con síntomas evidentes como ojo rojo y una intensa sensibilidad a la luz (fotofobia). Estos signos alertan inmediatamente al paciente para que busque ayuda médica.
- Artritis Idiopática Juvenil: Por el contrario, esta condición puede causar una inflamación «traicionera» en un «ojo blanco», a menudo sin dolor ni síntomas visibles. Esto la hace difícil de detectar hasta que el daño ya ha comenzado a producirse. Un refrán castellano resume perfectamente este peligroso contraste: Líbrame de las aguas mansas, que de las bravas ya me libro yo. Esta revelación es de vital importancia, especialmente para los padres de niños con artritis idiopática juvenil, y subraya la necesidad crítica de mantener visitas regulares y programadas al especialista en oftalmología, independientemente de que existan o no síntomas visibles. La prevención y la detección temprana son las únicas armas contra este enemigo silencioso.
3. Dos expertos ven más que uno: El valor de las unidades de uveítis
El manejo de la inflamación ocular compleja requiere la colaboración de más de un especialista. Por ello, se han creado las Unidades de Uveítis multidisciplinares, cuyo objetivo es unificar la atención del especialista en reumatología y el especialista en oftalmología en una única consulta coordinada. Cada profesional aporta una experiencia insustituible que, combinada, ofrece una visión completa del problema:
- El especialista en reumatología: Aporta su profundo conocimiento de las enfermedades autoinmunes sistémicas. Es clave para solicitar e interpretar pruebas diagnósticas que permiten diferenciar una uveítis autoinmune de una infecciosa (pruebas de microbiología) y para identificar marcadores específicos de la enfermedad (pruebas de inmunología como el HLAB27), asegurando que se identifique correctamente la causa raíz del problema ocular. Además, es el experto en el manejo de fármacos inmunosupresores y biológicos que actúan en todo el organismo.
- El especialista en oftalmología: Es el experto en explorar el ojo con precisión, identificar los patrones específicos de inflamación y evaluar el grado de actividad de la enfermedad o el daño estructural ya existente. Este enfoque de equipo conduce a diagnósticos más precisos y a planes de tratamiento unificados y mucho más eficaces.
4. Siempre Hay esperanza: El vasto arsenal terapéutico
Recibir un diagnóstico de uveítis puede ser alarmante, especialmente al saber que es una de las principales causas de ceguera en los países desarrollados. Sin embargo, el mensaje más poderoso de los expertos es de optimismo. El abanico de tratamientos disponibles hoy en día es inmenso y sigue creciendo. La estrategia terapéutica avanza por escalones, comenzando con tratamientos tópicos (gotas) e infiltraciones locales. Si esto no es suficiente, se pasa a fármacos sistémicos como el Metotrexato, la Sulfasalazina, la ciclosporina o la azatoiprina. Para los casos más resistentes, existen opciones avanzadas como los fármacos biológicos (por ejemplo, los monoclonales anti-TNF como Adalimumab, que ha demostrado una alta eficacia en estos casos) otros biológicos y más recientemente los inhibidores de JAK (como upadacitinib o Tofacitinib). Este amplio arsenal terapéutico es un motivo de gran optimismo, tal como resumen los expertos: en el campo de la uveítis siempre tenemos esperanza. Gracias a esta enorme cantidad de opciones, es raro que un caso de uveítis sea incontrolable cuando se maneja de forma adecuada por especialistas que utilizan los escalones terapéuticos correctos, incluso combinando varios escalones.
Un papel activo en la salud visual
Las revelaciones son claras: el ojo es un órgano delicado, la inflamación puede ser peligrosamente silenciosa, el cuidado requiere un equipo de expertos y el panorama del tratamiento es muy esperanzador. Comprender estos puntos permite ser un defensor activo de la propia salud. No se debe subestimar ningún cambio en la visión ni ignorar la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas. Ahora que se conocen los riesgos y las soluciones, la pregunta final es obligada: ¿estás prestando a tus ojos la misma atención que a tus articulaciones?


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