1. Perfil general
- ¿Podrías contarnos tu edad, a qué te dedicas y en qué tipo de puesto trabajas? Tengo 34 años y soy Psicóloga privada en mi propia consulta.
- ¿Con qué diagnóstico convivís y desde cuándo? Espondiloartritis periférica. Diagnóstico de Junio de 2025, pero con sintomatología activa fuerte desde 2023.
2. Experiencia laboral
- ¿Cómo ha influido tu enfermedad en tu trayectoria profesional? Siento que mi enfermedad no ha modificado mi trayectoria, en teoría podríamos decir que a día de hoy estoy donde quería estar. Soy psicóloga privada en mi propio despacho.
- ¿Qué dificultades te encuentras en tu día a día laboral relacionadas con la enfermedad? La gestión de la fatiga y la neblina mental es lo más complejo, además del dolor y lo que eso implica. Soy mucho más lenta y me cuesta sostener muchas horas de trabajo seguidas. En los momentos de brote me veo prácticamente incapaz de seguir con mi trabajo.
- ¿Has necesitado adaptar tu puesto de trabajo o tus horarios? ¿Cómo fue el proceso? Sí, como psicóloga autónoma lo que estoy haciendo es reducir mis horas de atención directa. No puedo asumir la carga que antes asumía, y además he visto que estoy acumulando más retrasos que antes por mi lentitud y mi necesidad de descansos y estiramientos entre pacientes… También he cambiado mi silla y mejorado la calefacción de mi despacho. Lograr estos cambios está suponiendo una fuente extra de estrés puesto que como autónoma, si no trabajo no percibo ingresos aunque los gastos se mantienen; además de la carga emocional que supone poner fin a ciertos acompañamientos terapéuticos o no poder acoger casos nuevos que lo vienen necesitando.
3. Conciliación laboral y vida personal
- ¿Cómo gestionas la conciliación entre tu trabajo, tu salud y tu vida personal? Con muchas dificultades! A día de hoy paso tiempo sobretodo en el trabajo y en los médicos… poco espacio me queda a mi vida personal porque lo invierto en cuidar de mi.
- ¿Has tenido que hacer ajustes en horarios, jornadas, teletrabajo u organización familiar para manejar mejor los síntomas? Sí, estoy reduciendo mis horas de trabajo e incrementando las sesiones telemáticas en mis “horas libres” para poder incluir más descansos porque no puedo sostener el ritmo que antes sí llevaba.
- ¿Tu empresa facilita medidas de conciliación (flexibilidad, teletrabajo, días de asuntos propios, adaptación de tareas)? ¿Las utilizas? No aplica
- ¿Hay algún momento o etapa en la que te haya resultado especialmente difícil conciliar por la actividad de la enfermedad? Cuando la enfermedad no tenía tratamiento y estaba en su auge. Durante unos meses tenía tantísimo dolor que no podía dormir, el roce de las sábanas en la piel me hacía llorar; y perdí completamente la movilidad de hasta 4 dedos de mis manos (se me quedaron en garra), por lo que no podía escribir.
- ¿Qué tipo de apoyo consideras fundamental para conciliar mejor tu vida laboral y tu salud? Necesito adaptar mis horarios e incorporar más descanso y autocuidado.
4. Relación con el entorno laboral
- ¿Has comunicado tu enfermedad en el trabajo? ¿Cómo ha sido la reacción de compañeros/as y responsables? Solo algunas compañeras de equipo conocen mi enfermedad y todas se sorprenden de ello. “No se te nota” es lo que más se oye o “bueno, pero lo llevas bien”… por suerte al explicarles qué implica y qué noto yo se han abierto a ayudarme y por ejemplo tienen detalles pequeños pero muy importantes como comprar garrafas de agua más pequeñas y asegurarse ellas de que estén disponibles para que yo no asuma movilizarlas.
- ¿Qué apoyos te han resultado más útiles en el ámbito laboral (empresa, familia, profesionales sanitarios, compañeros/as…)? No aplica
5. Herramientas y autocuidados
- ¿Qué estrategias o hábitos te ayudan a compaginar mejor la enfermedad con tu trabajo? Ser constante con mi medicación y mis revisiones médicas hasta dar con la clave para reducir síntomas, acudir a los grupos de ayuda mutua de con artritis y aprender más sobre la enfermedad y cómo manejarla, ir periódicamente a sesiones de fisioterapia y escuchar a mi cuerpo cuando lo necesita.
- ¿Qué herramientas o recursos (tecnológicos, organizativos, médicos…) te facilitan el día a día laboral? Uso plataformas de gestión de agenda y no solo incluyo mi agenda laboral, sino también mi “agenda médica”. Mi trabajo es importante, pero mi salud es fundamental.
6. Reflexión final
- ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a otras mujeres trabajadoras con enfermedades reumáticas? Me gustaría decirles que no están solas y que lo que sienten es válido, aunque muchas veces desde fuera no se vea. Las enfermedades reumáticas pueden ser muy invisibles y eso hace que a menudo dudemos de nosotras mismas o sintamos que deberíamos poder con más de lo que nuestro cuerpo permite. Aprender a escucharnos, a bajar el ritmo cuando hace falta y a pedir ayuda también es una forma de fortaleza. Cuidarnos no es rendirse: es la única manera de poder sostener todo lo que forma parte de nuestra vida. Las enfermedades invisibles no se ven, pero se viven cada día. Aprender a escucharnos y respetar nuestros límites también es una forma de resistencia.
- ¿Y qué te gustaría que entendieran las empresas sobre las necesidades de las personas con estas patologías? Que muchas veces seguimos queriendo trabajar, aportar y desarrollarnos profesionalmente, pero necesitamos flexibilidad y comprensión. La fatiga, el dolor o la rigidez pueden variar mucho de un día a otro, y pequeños ajustes en horarios, pausas o formas de trabajo pueden marcar una gran diferencia. Entender que estas enfermedades existen aunque no siempre se vean ayudaría a que muchas personas pudieran seguir trabajando sin tener que elegir entre su salud y su profesión.

