Autora: Dra. Mercedes Herrero (ginecóloga y sexóloga)

¿Alguna vez has sentido molestias o sequedad genital tras un tratamiento médico prolongado? Si padeces una condición articular crónica o de tipo inflamatoria, es muy probable que los fármacos de tu tratamiento sean la causa principal de estas molestias. Preguntamos a la ginecóloga y sexóloga Dra. Mercedes Herrero cuáles son los factores que influyen en estas molestias. Según su experiencia clínica, ciertos tratamientos comunes para este tipo de padecimientos articulares, especialmente los corticoides, el metotrexato y las inmunoterapias alteran profundamente las mucosas vaginales independientemente de la edad. Para evitar el impacto en tu calidad de vida, ¡es esencial conocer la anatomía, las medidas higiénicas y los cuidados farmacológicos necesarios!

Idea clave: Según su experiencia clínica, ciertos tratamientos comunes para este tipo de padecimientos articulares, especialmente los corticoides, el metotrexato y las inmunoterapias alteran profundamente las mucosas vaginales independientemente de la edad.

¿Cuáles son los efectos de los tratamientos para la artritis en el área genital?

En las pacientes con enfermedades crónicas inmunomediadas, observamos con frecuencia que los medicamentos provocan un adelgazamiento de las paredes mucosas y una pérdida drástica de flexibilidad. Una regla práctica que siempre debes recordar es: “Si se habla de sequedad de mucosas en cualquier prospecto, también nos están hablando del área genital”.

Este efecto adverso altera el equilibrio de la flora vaginal, pues hace que disminuyan las bacterias saludables (lactobacilos) y da pie a la formación de biopelículas bacterianas (biofilms) en las que se acumulan gérmenes no saludables. Esto se traduce en dolor, picor, infecciones urinarias recurrentes (cistitis) e incomodidad general.

¿Por qué la anatomía y la cercanía de los órganos influyen en el dolor?

Para entender y cuidar mejor tu cuerpo, es fundamental comprender la estrecha relación entre los órganos de la zona genital:

Conexión uretra-vagina: la uretra (el conducto de la orina) está apoyada directamente sobre la vagina. Por ello, cuando los tratamientos debilitan y adelgazan las mucosas, la uretra también se vuelve frágil y permeable, lo que permite que las bacterias suban fácilmente a la vejiga.

El vestíbulo vulvar: así se le llama a la entrada de la vagina, zona en la que se concentra la mayor cantidad de terminaciones nerviosas encargadas de transmitir el dolor. Al perder el grosor y la elasticidad del tejido por los fármacos, estas fibras quedan “a flor de piel”, lo que genera dolor ante cualquier roce, incluso mínimo, como el de la ropa interior o el papel higiénico.

¿Cuáles son los principios de higiene diaria y cuidados en las relaciones sexuales?

Higiene diaria adecuada: el agua sola no es suficiente para limpiar las glándulas grasas de la zona íntima. Se recomienda lavar la vulva al menos una vez al día con productos específicos de pH adecuado (3,5-4,7) y buena osmolaridad —es decir, una concentración de solutos equilibrada que sea similar a la de las células de nuestro cuerpo—, lo que garantiza que el limpiador no robe agua a los tejidos ni altere su hidratación. De esta manera, se evita la sequedad y la irritación para no resecar.

Dirección de lavado estricta: al limpiarte o lavarte, hazlo siempre de delante hacia atrás para evitar arrastrar bacterias desde el recto hacia la uretra y la vagina.

Protección obligatoria (doble método): si utilizas fármacos inmunomoduladores, tus defensas pueden estar mermadas. El uso de preservativo es obligatorio para evitar compartir gérmenes comunes y prevenir microheridas por fricción.

Higiene poscoital: acostumbra a vaciar la vejiga inmediatamente después de tener relaciones sexuales para arrastrar cualquier bacteria y lávate con un jabón de pH ácido.

Evitar irritantes locales: quedan prohibidos los desodorantes, los perfumes genitales y el uso continuo de protectores diarios (salvaslips), ya que solo irritan el tejido y alteran la flora.

¿Qué opciones farmacológicas y de hidratación existen para el tratamiento?

Afortunadamente, hay múltiples alternativas locales que no interfieren en tu tratamiento de base y te ayudarán a recuperar la estructura epitelial:

1. Hidratantes vaginales (tratamiento de fondo)

A diferencia de los lubricantes (que solo sirven para el deslizamiento externo momentáneo), los hidratantes internos (en cánulas u óvulos) penetran en la mucosa, le aportan agua de forma continuada y ayudan a engrosar el tejido para devolverlo a su estado normal.

2. Hidratantes externos y brumas

Cremas o aceites diarios para aplicar después de la ducha en la vulva, y brumas en espray para calmar la irritación fuera de casa sin necesidad de tocar la zona.

3. Terapia hormonal local

El uso de geles, pastillas de estradiol de dosis muy baja o anillos vaginales de liberación prolongada cuenta con la máxima seguridad (color verde en las guías médicas o categoría 1, lo que significa que su uso es totalmente seguro y no presenta restricciones ni contraindicaciones) para pacientes con artritis reumatoide, lo que ayuda a regenerar el tejido local de manera muy eficaz bajo prescripción médica.